Preguntas y Respuestas

A continuación la recopilación de algunas preguntas que nos han realizado en entrevistas y espacios de opinión.

¿De donde nace la iniciativa?

Entre varios  amigos y amigas,  en su mayoría profesores universitarios  nos vimos preocupados por esta situación del paro, por lo que estaba sucediendo en las calles y en el país, pero al mismo tiempo vimos otras situación que nos llamó mucho la atención; era lo que el conflicto, la intolerancia, las amenazas, las rupturas  que se presentaba en las familias, los barrios, los conjuntos residenciales donde en cierta manera también se vive y reproduce ese conflicto nacional. Así que nos sumamos a atender el drama y la realidad que vive la población indirecta que no está en la calles. Abordar esas diferencias, esos conflictos e intolerancia que están presente en espacios cotidianos es  algo muy necesario, es muy importante pero que  irónicamente  hay muy poco interés en ello y por lo tanto mucho desconocimiento,  muchos mitos y falacias que empeoran la situación.

¿En qué consiste la propuesta?

Es en esencia una propuesta educativa, le apostamos a una cultura democrática, una cultura de paz donde los pensamientos, emociones y acciones le apuesten a eso, al respeto y a la tolerancia. Nos dirigimos específicamente a fortalecer las voluntades para la paz,   es decir,  nos interesa  superar los obstáculos internos que cada uno de nosotros tengamos para avanzar, para que se materialice en verdaderos compromisos con el futuro.

Cuando hablan de Paz, ¿de qué paz hablan? ¿Qué Paz buscan?

Partimos de  5 principios que señalan a su vez 5 falacias sobre la paz.  

  1. La Paz no solo es ausencia de guerra. También existen otras formas de guerra, de violencia, que hieren y lastiman a las personas. Normalmente se habla y se cree que la violencia solo es la física, pero cual iceberg, ella es tan solo una parte visible y condensada de las otras violencias como la estructural, la cultural, la simbólica. Según los estudios de la paz desde la ciencias sociales.
  1. La vida es imperfecta, como la Paz.  Es importante reconocer el papel que tienen los conflictos en la vida como situaciones dinamizadores de la realidad. Una suerte de paradoja, de tener que vivir con problemas creando constantemente nuevas formas de existir, una vida que nos fuerza a vivir desarrollando inteligente  y constantemente diferentes formas de coexistir con un otro/a. Esta mirada de los conflictos nos invita a ver al contrario como un actor necesario y nos permite tolerar en cierta forma su existencia y mirar con otros ojos sus intereses e insistencias.
  1. No es entre buenos y malos,  el conflicto es entre diferentes.  En los conflictos generalmente los actores se reconocen así  mismos como “buenos”, porque  los injustos son los otros, los malvados son los otros, los inconscientes son los otros. Una mirada polarizada que fragmenta y dificulta ver los argumentos y las necesidades de la otra parte alejando cada vez más el encuentro y la coexistencia. Quitarle la humanidad al otro, convertirlo esencialmente en un ser “malo” en entes corruptos,  sin alma es una sesgo cognitivo que valida psicológicamente su aniquilación. Pero no,  no son monstruos, simplemente, diferentes.
  1. Construyes combatiendo las ideas, no a las personas. Es frecuente la lógica de la muerte, la de acabar con el otro, “ el malo”  para ganar un conflicto, pero la historia ha demostrado que esta estrategia es un total fracaso ya que así se perpetúa el camino de la destrucción para resolver las diferencias. “Vencer no es convencer”,  pronunciaba Unamuno en la España de los 30”s  señalando que las sociedades avanzan en la medida que persuaden e integran al diferente en un proyecto compartido de futuro. 
  1. Hacer la Paz requiere más valor que hacer la guerra. Reaccionar violentamente es fácil, lo difícil es cambiar el sentido de la guerra, salir del juego de la confrontación  y proponer dentro de la complejidad, la amenaza y el horror un proyecto integrador demanda mayor esfuerzo. La Paz demanda  comprometerse,  rendirse y entregarse a un futuro que sea diferente.
  1. La Paz se hace en el presente. La transformación que se desea en la medida de lo posible debe materializarse aquí y ahora en la misma vida de quien la desea. Es una ilusión pensar que se puede construir una sociedad justa, pacífica y equitativa en el futuro si no logramos construir relaciones cercanas acordes con ella. Es un llamado a la coherencia y convertir la propia vida en un instrumento de transformación. Como decía Gandhi, “tu debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”.
  1. La paz empieza desde adentro. Para proponer algo diferente, para imaginar  soluciones conciliadas al conflicto es necesario desarmar la mente y el cuerpo de los dolores que la violencia ha dejado.  Se debe pasar por un filtro los odios, resentimientos que tenemos con los demás para escoger caminos constructivos y reveladores.  Desear el mal a quien nos hizo el mal parece ser el pago  justo que el villano merece, pero termina siendo el dulce y vanidoso camino de la venganza que corroe el alma de tristeza.

¿Qué proponen frente a los conflictos sociales?

La estrategia es  construir una  verdadera  y duradera paz, una paz que venga desde abajo y desde adentro. Le llamamos Surco de Colores, que hace alusión al ejercicio de mitigación del fuego que hacen los bomberos para reducir su impacto. La sociedad civil puede afectar  negativa o positivamente la violencia directa que hay en el país. 

Impulsamos nuestra propuesta bajo el concepto de voluntariado, que reviste un profundo compromiso, donde quien participa lo hace por convicción y pone de sí su esfuerzo, tiempo y energía.

¿En qué consisten los Voluntariados?

Hay tres formas de ser voluntario/a:

1.El primero es lo que podemos hacer todos y todas desde nuestros propios espacios, En nuestra familia, en nuestras redes sociales, desde nuestra cotidianidad.

2. El segundo es para participar en eventos y actividades educativas. Realización de murales, videos, charlas entre otros.

3.  Y el tercero,  es el de fortalecer y  enseñar algunos de estos  conocimientos que favorezcan la construcción de una cultura democrática, mediante grupos de estudio y  espacios educativos.

¿Es posible que cambie toda la sociedad con el trabajo honesto y compasivo de unos pocos? ¿No es un poco utópico esa estrategia?

Nuestro enfoque de la paz es inductivo, creemos que la paz nace desde las personas, que son las personas las que deciden tener acciones más justas  y respetuosas  con los demás, a pesar de vivir en espacios  injustos e irrespetuosos.  Esta perspectiva  no desconoce la acciones donde aparece el otro, el diferente en un plano político donde haya la confrontación de ideas, las tensiones y el conflicto, pero este momento es posterior.

A menudo se cree que la sociedad debe cambiar para que haya paz, que se elaboren leyes justas para que haya justicia, que el respeto sea obligatorio para que me respeten y eso es un error. Quizás, nuestra propuesta pueda parecer utópica e ilusa en contextos violentos, pero esperar que la sociedad mejore por sí sola  o desde el deseo de eliminar a los otros es un error, porque no sólo  no cambia la sociedad, sino que perpetúa sus conflictos.

¿Se puede transformar la sociedad desde la educación?

Frecuentemente queremos ver los cambios ya, ver realmente que la cosas mejoren, pero los cambios sociales reales no suceden así. Podemos encontrar rápidamente transformaciones en la arquitectura de la ciudad con la construcción de un puente pero no es lo mismo cuando el cambio no se hace con cemento sino con la personas y sus formas de relacionarse. 

Reducir la tasa de embarazo adolescente puede tardar años,  el impacto de la educación ambiental puede tardar décadas, salir de la pobreza, generaciones. Los cambios que hace la educación, son los cambios en las creencias, en  los comportamientos y por eso requieren una profunda gestión articulada entre lo social y lo individual para lograrlo.

En situaciones de conflicto, de caos o guerra, los cambios urgen y se necesitan salidas más prácticas para  poder ser testigos de las transformaciones,  es por eso que se prioriza las salidas políticas pero no hay que olvidar que el sentido de la política es instrumental, es decir, la política es un medio, un espacio de concreción, un ámbito de los acuerdos  y las decisiones, pero que debe reflejar  el contenido la ciudadanía, la moral del pueblo, lo que la gente quiere y necesita.

¿Es esta propuesta una vía alterna a la política?

Por supuesto que no, no negamos que los cambios deban darse en el campo político. Creemos y abogamos por una cultura democrática, por una sociedad libre y autorregulada,  pero creemos profundamente que esa sociedad debe gestar el cambio desde su base, debe imaginarlo, sentirlo y desearlo. Los cambios políticos duraderos suceden cuando realmente su sociedad ha cambiado en la base. 

Pensar los cambios desde abajo hacia arriba hace recordar la paradoja de causa – efecto del tipo Huevo o Gallina, ¿no?

Claro que sí, es una paradoja. La estructura es estructurante y a la vez estructurada, recordando el concepto de Habitus de Bourdeau. También encontramos algunas ideas para entender esta paradoja en el concepto de Autopoiesis de Maturana, 

Pero la teoría es una simple interpretación de la realidad y su uso debe estar encaminado para aportar a su comprensión en  un determinado momento y lugar, no pretender usar una teoría para ser aplicada en todos los casos y lugares.

Por ejemplo si tenemos un problema de contaminación ambiental podríamos ver  en algún contexto como una reglamentación política podría mejorar las condiciones medioambientales, se multaría a quien no cumpliera  y con el tiempo cambiarían los comportamientos y se reducirían las enfermedades respiratorias, por intoxicación de aguas etc. Pero en otro contexto, propiciar los cambios desde esas medidas coercitivas y punitivas traería otros problemas, empobrecería más a las personas, generaría malestar al no encontrar otras alternativas,  entre otros.

En el campo de la paz es parecido, puedes llenar de ejército militar las calles para pacificar una zona o decretar una medida de contención y separación de dos sectores sociales pero eso necesariamente no refleja una verdadera y duradera paz.  Estas medidas solo hacen extender el conflicto y en muchos casos agudizarlo.

 ¿Cuál sería entonces la mejor estrategia para el cambio?

Creer en los cambios desde abajo,  entender el cambio como proceso, no como un acuerdo o un solo producto. Promover una cultura del respeto, la tolerancia y la democracia, a la par de crear cambios a nivel político y estructural.

¿Cómo se debería educar para la paz? ¿Qué cambios se deben promover en las personas?

Esa es una pregunta esencial,  hay mucho desconocimiento del tema, empezando por la concepción de las ideas de paz y violencia, la concepción del otro, del conflicto entre otros.  Pero nuestra propuesta no solo aborda lo educativo desde la transmisión de un conocimiento, sino que hace un énfasis en la importancia de forjar una voluntad de Paz en las personas,  una perspectiva psicológica y emocional de la paz. 

Creemos que las emociones son muy importantes en los comportamientos de las personas y no son meros productos o consecuencias. Creemos que se pueden entender, gestionar, dirigir  y, en articulación con los pensamientos capitalizar para construir un futuro de paz y desarrollo.

¿Qué objetivos puntualmente tendría la educación para la paz que ustedes proponen?

En el campo de educación para la paz es fundamental reconocer que la paz no solo la hacen los políticos, los actores armados, los protestantes etc, sino que es un tema que nos debe interesar a todos.

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